|

|
|
I've studied Spanish...So,
what's my level?
|
|
With this diagnostic
guideline we will be best able to determine how we may best serve you at
your appropriate level. Grade yourself: 0, 1, 2 or 3 points
for each question.
1.Have you been studying
Spanish consistently for at least 2 years (Include classes, books &
tapes?) 2Pts
2.If you spent more
than 3 months living in a Spanish speaking environment, were most of your
conversations successful in getting your point across in Spanish? 2Pts
3.Can you communicate with
native speakers on concrete "everyday topics" and get
your point across? 1Pt
4.Do you understand more than you speak 2Pts or speak more than you understand? 1Pt
5. When you hear Spanish spoken, does
it still "feel or sound" like a foreign language or, although
you do not understand it, it is beginning to feel familiar (i.e. the din,
rhythm or basic sounds) are becoming familiar to your ear. 1Pts for familiarity
|
|
6.How is your understanding of present tense regular and irregular verbs? 2Pts
7. Do you have a good understanding of
Future, Conditional, Preterit, Imperfect and the Subjunctive? 3Pts
8.Generally
speaking, do you understand the structure of the language? 2Pts
9.When
speaking on the phone with Spanish speakers, are you able to
converse successfully? 3Pts
10.Do you speak to people at work in Spanish on a fairly regular basis? 2Pts
11.Can you
read and comprehend the story below, La Rosa Pretenciosa? 3 Pts
12.Do you
think you could paraphrase it in Spanish verbally? 3Pts
|
|
If your score is between 7 to 10 you might best be suited for a Beginner
class. From 10 to to 17, Intermediate may be most helpful. Upwards in the range of 20 and up, certainly you are a
high Advanced or Superior Spanish speaker. If you just aren't sure,
please give us a call and speak with one of our teachers. We will quickly be able to place you in the level that will best
be suited to your needs.
The story
|
LA ROSA PRETENCIOSA
Autor desconocido
Érase
una vez una rosa muy coqueta y vanidosa que, como veía que todos se
detenían ante ella para alabar su belleza, ni siquiera quería hablarles a
las otras flores del jardín.
Por
la mañana ella amanecía toda cubierta de rocío y luego se iba abriendo
lentamente, mostrando uno a uno sus pétalos, creyéndose mejor que las
demás.
En
eso, una abeja se posó en una hoja de un árbol cercano y viéndola tan
engreída le preguntó:
-
¿ Por qué eres así con las otras flores del jardín? Tú eres sin duda la más
bella, pero no eres la más dulce, ¿ qué te hace pensar que tú eres la
mejor?
La
rosa escuchó sin mover una espina y se hizo la desentendida. Porque, pensó
ella, quién era esa abeja para pedirle explicaciones. Ella se sentía la
reina de las flores y a una reina no se le habla así no más.
La
abeja a su vez, al verse ignorada, no insistió, y se fue volando hacia otra
flor más agradable.
Al
otro día, a una mariposa que revoloteaba por el jardín también le llamó la
atención el aire de superioridad de la rosa y acercándose le preguntó:
-¿
Quién eres tú que te estiras y miras con desprecio a las demás flores del
jardín?, Tú eres sin duda la más bella, pero no eres la más dulce ¿ qué te
hace pensar que eres la mejor?
Otra
vez la rosa escuchó sin decir una palabra y la mariposa que no estaba de
humor para soportar a una pesada como esa, también se marchó.
Así
pasaron los días y la rosa seguía creyéndose la mejor. Las otras flores del
jardín murmuraban entre ellas y por supuesto, esa rosa no les caía muy
bien.
Yo
soy la más bella - se decía la rosa - no hay otra como yo.
Pero
entonces, sucedió algo inesperado. La dueña del jardín apareció con unas
tijeras en las manos y a esa rosa, que era por cierto la más bella, fue la
única que cortó.
Se
la llevó adentro de la casa y la puso con un poco de agua en un jarrón. Al
poco tiempo, como era de esperarse, la rosa comenzó a marchitarse y sus
pétalos se pusieron tristes y empezaron a caerse.
Su
belleza desaparecía mientras podía ver a través de la ventana a las otras
flores del jardín.
Ellas
continuaban perfumando el jardín con sus dulces fragancias y las abejas y
las mariposas seguían revoloteando alrededor.
Entonces,
la rosa comprendió que su belleza le había traído su desgracia al llamar
tanto la atención. Y que a veces es mejor no serlo demasiado, sino que le
habría sido mucho más provechoso ser dulce y sencilla como las otras flores
del jardín. Porque mientras ella se moría triste y fea en ese jarrón, las
dulces flores continuaban gozando del sol y del rocío. Cosas que ella, que
se creía la más bella y apreciada, no vería nunca más.
El Fin
|
|